Raymond Carver apuntaba que la tensión es el sentimiento de que algo va a ocurrir. Para él, este elemento forma parte fundamental de una historia. Pero después, cuando ese "algo" sucede, qué sigue? Hacia dónde voltea la vista el autor? Es en ese punto donde Garo Aris Ben fija su mirada y, por ende, es el punto que nos señala a nosotros como lectores. En sus historias, tan imposibles como verosímiles, nos damos de frente con ese instante después del estallido, discreto y poderoso, y nos quedamos siempre con la sensación de que ahí, frente a nuestros ojos, algo sucedió, claro, pero algo más, no del todo dicho, acecha discretamente, esperando el momento preciso para invadirnos.
En estos cuentos, repaso de diversas geografías, testimonios de pálpitos variopintos, hay, como en esos juegos donde debemos unir los puntos para descubrir la figura secreta, una sugerencia, una invitación al juego, terrible detrás de su fachada en apariencia inocua. Una vez descubierta la propuesta del autor, no existe marcha atrás: somos otros.
Aldo rosales Velázquez