La justicia no siempre es igual para todos; algunos pueden evadirla mientras otros la sufren sin piedad. El poder decide qui n cumple y qui n queda impune, y la corrupci n y la arbitrariedad se esconden a plena vista. La desigualdad crece mientras la impunidad se normaliza, y la sociedad observa, calla o act a, porque cada elecci n importa. El conocimiento se convierte en defensa y en fuerza, y la voz de los ciudadanos puede inclinar la balanza. La vigilancia y la participaci n son armas silenciosas que permiten construir un mundo m s justo.