All?, sentado en el horror de m? visualizar, dejaba que el embrujo trazara las delgadas l?neas en el papel, mi empu?ado nerviosismo mostraba el manipular de lo sombr?o. Hojas que guardaban hechos de los que sucumbieron ante tal poder, seres que, por su indolencia y sentir, atrajeron a los que habitan en la oscuridad.
Mortales execrables por el parecer de lo oculto. Punici?n abominable laceraba sus almas, en el transitar horripilante de su agon?a, cu?l fuese el final de esta, solo ser?a potestad de los que provienen de lo siniestro.