El Salto del Tequendama no perdona. Su belleza es una promesa y su voz, una sentencia.
Ad ntrate en el escalofriante misterio del Hotel del Salto, una joya arquitect nica de principios del siglo XX, hoy una ruina g tica que se alza sobre el abismo de la cascada del Tequendama. Lo que fue un s mbolo de lujo y esplendor, es ahora un silencioso monumento a las almas que el Salto ha reclamado a lo largo de los siglos. Pero esta no es una historia de fantasmas cualquiera; es el eco de un pacto ancestral, de un amor tan profundo que sell el destino de la monta a y de todos los que se atreven a escuchar su lamento.
Sara, una estudiante con la c mara en mano y las redes sociales como mapa, llega buscando la foto perfecta. Ignora las advertencias, desestima los susurros de los viejos y se adentra en un lugar donde la niebla no solo oculta el paisaje, sino tambi n las verdades m s oscuras. Pronto, el fr o del hotel se vuelve una caricia helada, los susurros del viento son voces claras y las sombras danzan con una m sica que solo ella parece entender. El Salto la ha elegido.
Acompa a a Sara y a sus esc pticos amigos, Carlos y Julio, mientras las paredes del hotel revelan sus secretos m s profundos: un goteo fantasmal, danzas invisibles y luces errantes que los empujan hacia el l mite de la cordura. Pero es en la Piedra de la Muerte, el punto final de tantos desdichados, donde la verdad se desvela. A trav s de un trance desgarrador, Sara se conecta con Nuksa, la joven Muisca que, hace siglos, fue la primera en ofrecerse al Salto por amor y soledad, sellando el destino de la cascada y convirti ndola en un im n para las almas que, como ella, no pod an estar solas.
Descubre el verdadero motivo detr s de la llamada implacable del Salto: una b squeda eterna de compa a para su primera y m s fiel devota. Podr n Sara y sus amigos escapar de este lugar antes de que el Salto los reclame, o se convertir n en parte del coro eterno de lamentos y anhelos?
Sum rgete en una novela que te arrastrar a las profundidades de un misterio ancestral. Si te atreves a escuchar la voz del Salto, ya no podr s escapar.