El n mero que no termina, sino que confirma
No todo n mero anuncia algo nuevo.
Algunos n meros existen para cerrar lo que ya fue dicho.
El cuarenta no inicia caminos.
El cuarenta los examina.
Aparece cuando el hombre cree que ya entendi ,
pero a n no ha sido probado.
Cuando la promesa est cerca,
pero el coraz n todav a no ha sido pesado.
Cuarenta d as llovi antes de que la tierra fuera limpiada.
Cuarenta a os camin un pueblo que hab a salido,
pero a n no hab a entrado.
Cuarenta d as ayun el Hijo,
no para conocer al enemigo,
sino para dejarlo sin argumento.
Este libro no fue escrito para ense ar historia.
Fue escrito para discernir el tiempo.
Porque el cuarenta no pregunta qu sabes,
pregunta qu obedeces.
Aqu no se habla de procesos largos,
ni de excusas espirituales.
Aqu se habla del momento exacto
en que Dios observa en silencio
si el hombre conf a...
o retrocede.
Si has llegado hasta aqu ,
no es casualidad.
Es se al de que el ciclo est completo
y que ya no se puede fingir desconocimiento.
El cuarenta no condena.
El cuarenta define.
Y despu s de definir,
solo quedan dos caminos:
entrar...
o dar vueltas otra vez.