El reino de Dios es al revés. Esta es la afirmación que sostenemos a través de todo el libro. Por qué es el reino de Dios al revés? Esta es una pregunta que deseo contestar al acercarme a algunas narraciones de los evangelios y a algunos registros en las cartas de los apóstoles.
Los evangelios no pretenden definir el reino de Dios. Es una tarea difícil describir, de manera exacta y clara, desde la perspectiva de nuestra situación actual, el entendimiento que tuvieron los escritores del Nuevo Testamento acerca del reino de Dios. Explicar un concepto tan rico como el reino de Dios es una tarea que no se puede agotar en una obra como la que pretendemos aquí.
Más bien, pretendemos hacer pinceladas con algunas imágenes de diversidad que hay en algunos textos neotestamentarios. Pinceladas que nos permitan ver una pintura clara de cómo es el reino. La forma en que nos acercamos al texto demanda la sensibilidad de apreciar una obra de arte pictórica, más que la de conocer conceptos acerca de la vida cristiana. Los discursos de Jesús son, para mí, como las pinceladas de un artista; pinceladas que desean comunicar, con bellos trazos de colores y emociones, la realidad del mundo de Dios.
El reino de Dios, en los términos de los evangelios, es una propuesta de contracultura. Una contracultura pretende hacer una revolución en todo lo establecido. El reino presenta alternativas culturales a un sistema: un nuevo modelo de percibir la realidad, las relaciones humanas, la economía, la política y, por supuesto, a Dios. La cultura del reino está al revés. El reino al revés es una forma específica de ver la realidad.
La diferencia entre otros movimientos de contracultura que han surgido en la historia humana es que, en el reino al revés, la nueva forma de ver la vida es una propuesta del Dios revelado en Jesucristo a su pueblo