Pedro siempre supo seducir.
Con una mirada, una palabra o el gesto exacto, consegu a lo que quer a: atenci n, admiraci n, deseo.
Pero tras un divorcio que lo deja a la intemperie, Pedro intenta empezar de nuevo lejos de todo. Cree que la libertad ser un refugio... y sin darse cuenta, lo nico que hace es exponerse. Porque hay heridas que no sangran: solo dejan sed.
Cuando conoce a Lidia, la due a implacable de un pub llamado El Alquimista, entra en un juego peligroso donde nada se da gratis. Lidia no se impresiona. No se rinde. No lo mira como lo miraban las dem s.
Y esa indiferencia se convierte en algo m s fuerte que el deseo: una obsesi n.
Pedro intenta resistirse... incluso huir. Pero el pasado siempre encuentra el modo de volver, y cada decisi n lo empuja un poco m s al l mite.
Entre silencios, noches interminables y emociones que no se pueden domesticar, descubrir que hay sedes que no se calman con besos... sino con verdad.
Porque cuando la sed aparece, nadie sale ileso.