Tengo un nombre, pero l prefiere llamarme "Socia". Y cada vez que pronuncia esa palabra, un calor extra o se apodera de mi cuerpo, record ndome la conexi n que compartimos en la adolescencia.
ramos j venes, llenos de sonrisas inocentes que enmascaraban nuestros secretos m s sinceros. l, el arquitecto de sonrisas, me ense a ver la belleza incluso en la oscuridad. Pero cuando sus labios encontraron los m os por primera vez, dejaron una marca imborrable, un eco eterno que resonar a en cada intento de encontrar amor en otros brazos.
Ahora, a os despu s, me encuentro enredada en un juego peligroso: ser la c mplice de mis sue os m s profundos y tambi n mi primer amor. Pero con cada beso compartido, me enfrento a la tentaci n que amenaza con consumirme por completo.
En este juego de supervivencia emocional, me encuentro atrapada, sin munici n para luchar contra los recuerdos que resurgen como una horda de zombies implacables. Cada segundo es una batalla, cada encuentro una prueba de resistencia contra el poder abrumador de un amor que nunca se desvaneci .
Es f cil? No lo es en absoluto.
Es dif cil resistir? M s de lo que puedo soportar.
Porque desde el momento en que nuestros ojos se encontraron de nuevo, supe que mis sentimientos por l permanec an intactos, como una llama ardiente en medio de la oscuridad.