Este libro es la segunda serie de "Sa l Detr s del ungido". Me concentro m s en el proceso de los ungidos, 'David el ungido y Jos el so ador', y no tanto en el sistema de Jezabel, como en la primera serie, de Sa l detr s del ungido.
Para obtener m s revelaci n y rema de este tema, tambi n recomendamos leer la primera serie. Escribir este libro fue un largo per odo de 27 a os de investigaci n dentro de la Iglesia Cristiana. Fue como armar un rompecabezas, unir pensamientos y experiencias vividas, con teolog a, aplicaciones, y an cdotas. El Doctor, Frank Javier. B, ministro de Jesucristo, es te logo, ex geta, doctor en teolog a, ciencias teol gicas, y se expresa como profeta, evangelista, maestro y sobre todo como un embajador de Jesucristo. Naci en 1972, en la ciudad de Nueva York, y se cri hasta su adolescencia, en Santiago, Rep blica Dominicana, donde por primera vez tuvo un encuentro con el Se or Jesucristo, a trav s del Esp ritu Santo de Dios. Mi plataforma trata sobre Cuando el profeta Samuel ungi a David, El Esp ritu Santo de Dios se apart del rey Sa l (1 Samuel 16:14), y un esp ritu inmundo de Dios comenz a atormentarlo por su desobediencia, y al mismo tiempo que el Se or se aparta de Sa l, vemos en la biblia, que El Esp ritu de Jehov comienza entonces a posarse sobre David, el ungido perseguido por el rey Sa l (1 Samuel 16:13). Mientras el rey Sa l lo persegu a durante a os, David fue un rey sin castillo; pero es all , en las cuevas y desiertos, donde David fue procesado por Dios, antes de convertirse en el gran rey de Israel.Esta apasionante historia real, la aplico a nuestras perplejidades, y a muchas otras pruebas y situaciones, que los ungidos del Nuevo Testamento, hemos tenido y tendremos que pasar en nuestro camino angosto, junto con Cristo Jes s, nuestro Rey. En este libro hablo de situaciones vividas, que podemos comparar con episodios que tambi n tuvieron que pasar algunos h roes de la fe, como lo fue Jos el So ador y David el Ungido. Tambi n en este libro te motivo a seguir adelante, hacia tu promesa, hacia tu profec a, hacia tu tierra prometida, no importando qui n o qu se levante contra tu llamado y promesa.
En este libro, te motivo a seguir luchando por tu visi n, por tus sue os, para que tu profec as, y tu prop sito divino, desde antes de la fundaci n del mundo, se cumplan (Efesios 1:4).
Un d a escuch al Se or decirme en mi esp ritu, ret n lo que tienes para que nadie te robe tu corona. (Apocalipsis 3:11)