La vida tiene sus propios medios para restaurar la armon a de los que perd an la sinton a en peleas demenciales y a veces fratricidas.
En tales luchas, ejemplificadas por los hechos vividos por un grupo de esp ritus unidos por afectos y desafecciones milenarias,
la trama del "destino" se muestra con mil caras, todas interconectadas, vivas y consecuentes.
Reencarnaci n, maravilloso mecanismo de restauraci n de la fraternidad, une a las partes, aclarando, acercando y renovando la oportunidad de cada persona de saldar sus compromisos y tejer para el futuro la uni n a la que todos son destinados.