En este segundo volumen contin o profundizando en el plan de Dios revelado en las Sagradas Escrituras, deteni ndome en los cap tulos segundo y tercero del Apocalipsis. A trav s de las cartas a las siete Iglesias de Asia, el Se or nos ofrece un retrato vivo de su juicio, su misericordia y su llamada constante a la conversi n.
Estas Iglesias no son solo testimonios del pasado; representan tambi n situaciones espirituales que atraviesan los siglos y que siguen interpelando hoy a cada creyente y a toda la Iglesia. He querido escuchar con atenci n lo que el Esp ritu dice a las Iglesias y compartir, con fidelidad y sencilleza, la riqueza que he descubierto en cada mensaje.
Mi prop sito, como en el volumen anterior, es colaborar en el discernimiento del tiempo que vivimos, convencido de que la Palabra de Dios es siempre actual y que el Apocalipsis, lejos de ser un libro cerrado, nos abre a una esperanza firme, fundada en la victoria del Cordero.