En estas páginas el autor trasiega con la vida de un pequeño arquitecto, uno capaz de organizar su mundo secreto y esencial: el mundo de la pequeña obra. Un pequeño arquitecto preparado para salir de su caverna y darle nombre a lo desconocido y volverlo así más cercano. Apto para llamar al tiempo y dibujarlo en su silencio con otros nombres. Uno capaz de transformar el instante en mediodía, de volver palabra la hora desigual, de hacerla carne en el verbo, de hacerla símbolo en el feroz universo de los invisibles. Una obra como esta pudiera ser el comienzo de una posible explicación de ese mundo esotérico que nos muestra lo velado de un pequeño universo de significaciones, de preguntas, de enigmas que motivaron a su personaje a esconderse, bajo otros nombres, otros cielos, otros secretos, otros dioses, no solo en estas páginas, sino ya en otras: Dóulos Oukóon, Tiandáfila, Holadios, Amor y terror de las palabras.