Imagínate de pie en la orilla de un gran lago mirando hacia un horizonte despejado. La Luna está moderadamente alta y proyecta una línea brillante sobre el agua, claramente alineada contigo. El autor considera situaciones tan comunes como la luz de la luna sobre el agua y la luz del sol sobre la nieve para demostrar que nuestra posición es crucial: cuando nos movemos, nos siguen brillantes reflejos especulares sobre un fondo difuso.