Nickencia no se parece a nada que haya conocido antes. Buena, joven, dulce y seductora, con curvas y una inocencia mucho m s tentadora que cualquier caja fuerte o arte de valor incalculable. No plane que lo fuera, y desde luego no plane que los diamantes que debo robar estuvieran enroscados en su cuello.
... As que me la llevo a ella tambi n.
Pero cuando tengo en mis manos a la preciosa bromista que se retuerce contra m y pruebo su boca descarada, estoy perdido. Y cuando descubro que nunca la han tocado?
Bueno, eso es otra cosa que tambi n voy a robar.
S que est prohibido. S que rompe todas mis reglas. S que no me importa nada de eso.
Reclamar su cereza ser el pecado m s dulce. Pero robarle el coraz n ser el mayor robo que un ladr n haya cometido jam s...
Como todos mis libros, esta historia s lo garantiza felicidad absoluta.