El viaje tuvo sus momentos felices, pero no puedo decir que fuera satisfactorio. Sin embargo, tras casi diez d as, la isla se me qued alojada bajo la piel. Ah sigue desde entonces. Aquel lugar de paisajes cambiantes, playas, monta as, bosques, cerdos salvajes, fortalezas costeras y casas natales de emperadores me obsequi con la prueba m s dif cil que he tenido que superar en mi vida. No s si lo logr , pero sal de all con la idea de que hab a vivido algo que me hab a cambiado y que me hab a dado forma. Si la mayor a de gente piensa que en una situaci n extrema e hipot tica actuar a de una manera y cuando se enfrenta a esa situaci n, act a de otra que le abochorna, yo pod a decir que hab a actuado de la mejor forma posible y creo que puedo sentirme orgulloso de ello.
A caballo entre viajes geogr ficos, emocionales y formativos, El malo era yo arranca donde lo dej No es como la esper bamos y recorre un territorio abundante en paisajes humanos tan particulares como universales. Una autoficci n en cuyas p ginas vemos madurar
la voz del narrador a la par que la aventura inici tica coge altura y se transforma en un vuelo sin escalas hasta su pr ximo destino.