Esta es la historia de c mo se nombran las cosas que no quieren ser nombradas. C mo se contienen los nombres que buscan salir. C mo un edificio de la calle Alameda, construido sobre cimientos que Madrid olvid , reclama finalmente lo que le deben sus observadores: atenci n completa, registro meticuloso, contenci n eterna.
No es historia de h roes ni de monstruos. Es historia de lo que ocurre cuando miras demasiado tiempo lo que no deb a ser mirado. Y de la deuda que se contrae al apartar la vista.