X nder ten a todo: elegancia, inteligencia, carisma.
Era de esos hombres que hacen que una habitaci n entera se gire a verlo, que saben decir exactamente lo que quer s escuchar, que te hacen sentir especial... hasta que te destruyen con la misma voz que te salvaba.
Yo era Gabriel.
Un muchacho que cre a en el amor, incluso cuando dol a.
Un muchacho que aprendi a callar cuando el cari o se convirti en c rcel.
Un muchacho que fue ense ado a obedecer, a sonre r, a ser "el ni o perfecto"... hasta que dej de reconocerse en el espejo.
Durante a os, nadie sospech .
C mo hacerlo? l era encantador. Yo era el que lloraba en silencio.
Lo llamaban "pareja ejemplar". Yo lo llamaba "mi todo".
Lo que nadie ve a era la forma en que me romp a por dentro, sin levantar nunca la voz, sin dejar moretones que se vieran.
El lado perfecto del monstruo no es una historia de amor.
Es el testimonio de una v ctima que se crey culpable.
Es una confesi n brutal sobre c mo alguien puede destruirte sin levantar la mano, usando solo promesas y abrazos.
Y es tambi n un acto de renacimiento.
Porque esta vez, no lo cuenta l.
Lo cuento yo.