Esteban abre la puerta para dar cobijo a un viajero que pide quedarse treinta d as. A partir de entonces, la casa deja de ser solo una casa: una vela que no se gasta, un reloj que obedece cuando quiere, una sombra que llega tarde. Nada ocurre con estridencia; todo ocurre con sentido.
Entre pan, taberna y lluvia, el hu sped conversa como quien pasa cuentas: frases afiladas, humor seco, preguntas que se quedan viviendo en la cabeza. Qu es el mal: una fuerza o un saldo? La libertad libera o condena? El deseo promete o encarcela? Cada d a es un examen de consciencia disfrazado de cotidianidad.
Con un realismo sutil y di logos memorables, El Hu sped trenza existencialismo, nihilismo, estoicismo y cinismo en una historia ntima que avanza como un diario: treinta d as para aprender a elegir lo que puedes sostener sin llamarlo destino. Al final, cuando llegue la hora de pedir, Esteban entender que la paz tiene precio... y que a veces la nica respuesta es no desear nada.
Para lectores de ficci n filos fica y atm sferas simb licas, amantes de las novelas de ideas contadas con voz cercana y personajes que hablan como si cada frase pudiera ser la ltima.
Una novela sobre cuentas del alma, peque as renuncias y la libertad de vivir sin coartadas.