El sol de la tarde te a de mbar la habitaci n 317 de la Residencia Amanecer, un nombre ir nicamente optimista para un lugar donde se ve an m s atardeceres que amaneceres. Tom Van Der Meer, de 84 a os, observaba el exterior desde su silla de ruedas. Su cuerpo estaba debilitado, pero sus ojos segu an siendo los mismos: azules, intensos, llenos de historias.
Cuando su nieto Peter y su hija Mar a entraron, el aire se llen de recuerdos y silencios inc modos. El joven necesitaba ayuda para un trabajo sobre fen menos pticos, y Tom vio en ello una oportunidad.
- Sabes, Peter? Hay cosas que la ciencia a n no puede explicar.
Mar a intent detenerlo. "No empieces con esas historias", dijo, pero Peter quer a escuchar. Cuando quedaron solos, Tom lo evalu en silencio antes de hablar.
-Antes de que todo cambiara... descubr que yo no proyectaba sombra.
Peter no dud . Tom abri un cuaderno de cuero gastado y comenz su relato. Lo que ninguno de los dos sab a era que esta historia cambiar a sus vidas para siempre.
La historia del hombre sin sombra apenas comenzaba.