Es mi cautiva.
Mi prisionera.
Har que hable.
La Bratva me puso un arma en la mano a los trece a os. Me dio libertad, un sentido de pertenencia, la familia que nunca tuve.
No permitir que esta mujer da e a mi jefe.
No importa lo hermosa que sea.
Lo seductora.
Lo dolorosamente fr gil.
Pero no puedo herir a una mujer.
As que encontrar otras formas de torturarla. Otras, mucho m s placenteras.
Y al final, mi peque a prisionera revelar todos sus secretos.
Al final, ser m a.