En un peque o pueblo costero atrapado entre la niebla y el olvido, Puerto Brumo, se encuentra un faro que nunca dej de encenderse... incluso cuando ya no hab a barcos a los que guiar. Dicen que quien sube sus escaleras no vuelve a ser la misma persona. Dicen que el farero desapareci hace m s de veinte a os, y que su luz no obedece a manos humanas.
Entre cartas olvidadas, retratos incompletos y se ales que parecen llegar desde otra dimensi n, Elisa y Lucila se ven atrapadas en un juego de espejismos en el que el pasado y el presente se confunden, y donde amar puede significar perderse para siempre.
Pero el faro no gu a a cualquiera. Solo a quienes est n dispuestos a mirar de frente a su propia oscuridad.
Despu s de haber le do esta historia, algo inexplicable del faro seguir encendido dentro del lector.