Madeleine nunca ha cre do realmente que pertenezca al presente.
Desde ni a la persiguen sue os fragmentados: habitaciones antiguas, palabras en lenguas que no recuerda haber aprendido. Con el tiempo aprende a ignorarlos. A llamarlos imaginaci n. Sugesti n. Estr s.
Hasta que un viaje de trabajo a Escocia lo cambia todo.
Entre los muros de Linlithgow, Stirling y el Castillo de Edimburgo, sus visiones dejan de ser sue os y se convierten en recuerdos.
Escucha el llanto de una reci n nacida.
Siente el peso de una corona.
Presencia un asedio.
Y, sobre todo, reconoce una mirada.
Una mirada que no pertenece solo al pasado.
Mientras su amor con Giovanni se consolida en el presente, Madeleine descubre que est inquietantemente vinculada a una figura del pasado. Pero no se trata solo de una fantas a rom ntica. Sus visiones comienzan a superponerse a la realidad, hasta el punto de que le resulta imposible distinguir lo que es memoria de lo que pertenece a su vida actual.
El viaje culmina en Blois, donde pasado y presente se reflejan mutuamente y donde una verdad inesperada cambia para siempre el significado de su v nculo.
Porque algunas historias de amor no comienzan.
Regresan.
Y esta vez, Madeleine deber elegir si creer en la reencarnaci n... o en un amor capaz de atravesar los siglos.