El Divino Narciso es el auto sacramental m s conocido de Sor Juana In s de la Cruz. En l se identifica al mitol gico Narciso con Cristo, que ve no ya su propio reflejo, sino su semejanza en la Naturaleza Humana, por lo que se trata de una reelaboraci n del mito griego de Narciso a partir del imaginario religioso cat lico.
El divino Narciso cuenta con personajes aleg ricos, mitol gicos y una peque a participaci n de personajes b blicos. As , Naturaleza Humana, la protagonista, dialoga con Sinagoga y Gentilidad, se enfrenta a Eco y a Soberbia.
Narciso, bell simo hijo de la ninfa Lir ope y del r o Cefiso personifica la hermosura de la adolescencia.
El Divino Narciso alude al tema de la conquista de Am rica y a las tradiciones de los pueblos nativos del continente. Sor Juana se aprovecha de un rito azteca, representado por un tocot n, en honor a Huitzilopochtli para introducir la veneraci n a la Eucarist a y ligar las creencias precolombinas con el catolicismo hisp nico.
El t tulo de este auto sacramental alude a El divino Orfeo, de Pedro Calder n de la Barca. Calder n es, muy probablemente, el escritor que m s influy en la obra dram tica de Sor Juana In s de la Cruz.
Esta obra es una joya del barroco novohispano. Se public en 1689 para su puesta en escena en Madrid. Fue dedicada a la Condesa de Paredes de Nava y marquesa consorte de la Laguna.