Cada libro de esta serie ha comenzado con una convicci n sobre lo que realmente es su tema, porque la palabra en cuesti n ha sido desgastada por un uso descuidado y casual. El Dios que Habla comenz con la convicci n de que la revelaci n no es un vago sentimiento espiritual sino la propia autorrevelaci n deliberada y misericordiosa de Dios a trav s de la historia y las Escrituras. El Dios que Responde comenz con la convicci n de que la fe no es el abandono de la raz n sino su cumplimiento, capaz de resistir las preguntas m s dif ciles que una era esc ptica pueda plantear. Este libro comienza con una convicci n paralela sobre la oraci n: que no es principalmente una t cnica, un estado de nimo o una disciplina privada practicada por sus beneficios psicol gicos, sino comuni n genuina y bidireccional con una Persona que est realmente presente, realmente escuchando, y realmente conmovida por lo que se le trae.
El m todo de este libro sigue el mismo patr n que establecieron sus dos vol menes hermanos, adaptado para un prop sito diferente. Cada uno de los treinta cap tulos que siguen est construido en torno a una sola figura o pasaje de las Escrituras dedicado a la oraci n -algunos triunfantes, muchos desesperados, unos pocos casi silenciosos- tomados deliberadamente de toda la extensi n del canon b blico en lugar de agruparse alrededor de un pu ado de favoritos conocidos. G nesis y Apocalipsis, xodo y los Evangelios, los Salmos y las ep stolas, los libros hist ricos y los profetas: cada secci n importante de las Escrituras contribuye con al menos un retrato de la oraci n al mosaico m s amplio de este libro.
Se abre con un ep grafe b blico y una breve reflexi n introductoria, se mueve hacia una lectura cercana de la propia historia b blica, luego se ampl a hacia una reflexi n teol gica sobre el patr n que esa historia establece, incorpora dos o tres ejemplos adicionales del mismo patr n en otras partes de las Escrituras, y ofrece una breve palabra sobre c mo se aplica el patr n a la vida ordinaria hoy. Cada cap tulo cierra con una oraci n extensa, deliberadamente estructurada siguiendo el patr n que el propio Jes s dio a sus disc pulos en el Padrenuestro, y entretejida con los cuatro movimientos cl sicos de Adoraci n, Confesi n, Acci n de Gracias y S plica -el m todo com nmente conocido por sus siglas en ingl s como ACTS, y que en este libro presentamos en espa ol como ACAS-.
De manera crucial, estas oraciones de cierre no son ejercicios gen ricos para mejorar la t cnica de oraci n de alguien. Cada una est escrita para una situaci n humana espec fica, tomada directamente de las circunstancias del ejemplo b blico de ese cap tulo: una oraci n para alguien que est aprendiendo a orar por primera vez, una oraci n para el temor, una oraci n de confesi n y culpa, una oraci n por sanidad, una oraci n bajo persecuci n, una oraci n por provisi n, una oraci n por sabidur a en una decisi n dif cil, una oraci n por unidad en una relaci n fracturada, una oraci n por valent a bajo oposici n, y dos docenas m s. Mi esperanza es que este libro funcione no solo como un estudio sobre la oraci n sino como un compa ero al que usted regrese una y otra vez -no le do una vez de principio a fin y guardado en un estante, sino abierto en el cap tulo que corresponda a lo que realmente est cargando en un d a dado-.
No pretendo que estas treinta oraciones sean las nicas, ni siquiera las mejores, palabras disponibles para las situaciones que abordan. Las propias Escrituras resisten ese tipo de rigidez, ofreciendo tantas voces diferentes de oraci n como personas que oraron. Lo que s creo, y lo que todo este libro est escrito para demostrar, es que el Dios que se encontr con Ana en su angustia, con El as en su agotamiento, con Daniel en su exilio, y con Jes s en su propio Getseman , es el mismo Dios que se encuentra con usted