No grit .
No huy .
No dijo "no".
Y eso fue lo m s f cil de usar contra l.
Lian ten a diecisiete a os y todas las grietas que un manipulador sabe leer.
Eloy ten a el tiempo, la paciencia... y el rostro amable de quien no parece peligroso.
Lo que comenz como una conversaci n inofensiva se convirti en un v nculo que lo devor en silencio.
No hubo violencia visible.
No hubo gritos ni forcejeos.
Solo hubo obediencia, culpa y un cuerpo que se acostumbr a ser campo de otros.
Basada en hechos reales, escrita con carne y memoria,
esta historia no es una denuncia.
Es una cicatriz abierta, contada desde dentro.
El cuerpo que me rob es un drama psicol gico ntimo, tan crudo como po tico,
tan doloroso como necesario.
Cuando lo leas, vas a recordar a alguien que conociste.
O vas a entender por fin lo que nunca supiste c mo nombrar.