En un relato cargado de iron a, El cuento de la Ciudad Mel n plantea cuestiones centradas en un aprendizaje inteligente y la aplicaci n del conocimiento. Nos encontramos con un rey, un sabio, unos cuantos profesionales y varios habitantes de la ciudad. Ninguno de ellos al final es m s inteligente que el tonto del pueblo. Esta historia se cuenta de muchas formas en todo el mundo, y nunca deja de divertir a adultos y ni os por igual. La esperanza es que, una vez terminado el libro, el lector revise el cuento y reflexione sobre las veces en que l mismo podr a haber actuado de forma igualmente tonta.
Este cuento es uno de los muchos cuentos ense antes recopilados y adaptados por el fil sofo afgano Idries Shah, que se los contaba a sus propios hijos para fomentar la capacidad de pensar e impartir sabidur a. Estos cuentos nicos tienen sus ra ces en Asia Central y Oriente Pr ximo. Se publican ahora, con preciosas ilustraciones, tanto para gustar a los ni os de las tierras en las que se originaron como a los ni os de Occidente, con el objetivo de ense ar a trav s del humor y el ejemplo y de llamar la atenci n a nuestros puntos en com n.
Aunque los or genes de muchas de las historias del autor pueden rastrearse hasta antiguas tradiciones orales, las ideas y valiosas lecciones contenidas en los relatos son atemporales. Hoy en d a, estas narraciones se leen en aulas y hogares y son estudiadas por l deres mundiales reflexivos. Estas historias contin an transmitiendo conocimiento de una generaci n a la siguiente e inculcan s lidas bases culturales para pueblos y comunidades de todo el mundo.