Despu s de un largo rato, Uriel Asher susurr - "Aitana, en tu pr xima vida, nace en otra familia y corrige tu mala actitud..." Mi mala actitud? Veo con impotencia c mo V ctor O'Brien toma una decisi n brutal, sin una pizca de duda o remordimiento. Con frialdad absoluta, da rdenes secas y tajantes. Bajo su mando, los sirvientes improvisan un ata d con maderas viejas, tablas mal encajadas que apenas logran mantener una forma rectangular. Ni siquiera se molestan en lijarlas o alinearlas bien. No fue hecho con respeto, fue hecho con prisa... como quien quiere deshacerse de un objeto molesto. No era un ata d, era una caja. Una caja miserable. Veo como mi cuerpo, inerte, es colocado dentro bruscamente, como si ya no significara nada. Como si jam s hubiera tenido un nombre, una historia, una dignidad. Luego, con movimientos casi clandestinos, la caja es retirada de la villa de destierro, como si hasta mi cad ver fuera una verg enza que deb a ocultarse a toda costa. Nadie habla. Nadie llora. Nadie pregunta. Simplemente desaparecen con lo que queda de m . No hay ceremonia. No hay flores. Ni siquiera una mirada de compasi n. En este gran imperio, incluso los criminales condenados a la horca reciben un funeral digno. Un ata d de verdad. Un entierro oficial. Pero yo... yo no estoy recibiendo ni eso. -"Mantendremos este asunto en secreto, por ahora. No dejemos que gata lo descubra... Si se entera, podr a romp rsele el coraz n" -dijo V ctor O'Brien, con la misma frialdad con la que uno barre el polvo bajo una alfombra. El as O'Brien asinti enseguida, sin mostrar la menor duda. -"Aitana O'Brien debe haberse suicidado por remordimiento. Sali bien librada la desgraciada" -escupi con crueldad, como si mis ltimos momentos fueran una an cdota sin importancia. Y a m , una opresiva sensaci n de asfixia se apodera de mi interior, tan intensa que siento como si el aire mismo se negara a entrar en mis pulmones. Estos... son los miembros de mi familia? No hab a ni rastro de afecto en sus palabras, ni una chispa de humanidad en su trato. Me miran con desprecio, con desd n, como si mi sola existencia fuera una molestia que era mejor eliminar cuanto antes. Hablaron de m como si fuera un objeto defectuoso. Como si mi vida no tuviera m s valor que el de un trapo sucio arrojado al suelo. Ni siquiera a un perro callejero lo tratar an con tanta crueldad.
ThriftBooks sells millions of used books at the lowest everyday prices. We personally assess every book's quality and offer rare, out-of-print treasures. We deliver the joy of reading in recyclable packaging with free standard shipping on US orders over $20. ThriftBooks.com. Read more. Spend less.