El cielo de los leones re ne una serie de textos, en busca de un v nculo, ese v nculo de correspondencia existente, un tanto ins lita, entre los deseos y la seducci n, entre la riqueza y la casualidad, entre las aventuras y la ventura.
Extra a correspondencia la que existe entre los deseos y la seducci n, entre la riqueza y la casualidad, entre el mar y los volcanes, entre la valent a y el desafuero, entre las aventuras y la aventura. Cada uno de los textos que re ne este volumen acude en busca de semejante v nculo, y lo encuentra en recuerdos de infancia, visiones del mundo y personajes que pueblan la memoria. El cielo de los leones cuenta el mundo para bendecirlo. La evocaci n y los sue os son el culto preciso y continuo que cruza estas p ginas, cuyo empe o es persuadirnos de cu n prodigiosa y arrebatada es la vida, de cu ntos motivos diarios posee para que la veneremos.
ngeles Mastretta cree en el sensato h bito de la locura, en el desaf o diario que es mirar a otros vivir como quien delira: cielo hay para todos, dice, hasta para los leones debe haber un cielo. Por eso nos atrapa la seducci n. Qu es la bendita seducci n, sino el sue o de que hay tal cosa como el cielo?
ENGLISH DESCRIPTION
El cielo de los leones brings together a series of texts in search of a bond, that unusual correspondence between desire and seduction, between wealth and chance, between adventures and fortune.
A strange correspondence exists between desire and seduction, between wealth and chance, between the sea and volcanoes, between courage and excess, between adventures and adventure itself. Each of the texts in this volume seeks such a bond and finds it in childhood memories, visions of the world, and characters that inhabit memory. El cielo de los leones tells the world in order to bless it. Evocation and dreams are the precise and continuous ritual that runs through these pages, whose purpose is to persuade us of how prodigious and overwhelming life is, and of the countless daily reasons it offers for us to revere it.
ngeles Mastretta believes in the sensible habit of madness, in the daily challenge of watching others live as if in a delirium: there is a heaven for everyone, she says, even for lions there must be a heaven. That is why seduction captivates us. What is blessed seduction, if not the dream that such a thing as heaven exists?