El miedo cund a por las calles; nadie parec a poder hacer algo para detener la oleada de sangre que acud a a la casa de las nobles hermosas como una pandemia inconveniente.
Millie ve a el patr n, pero las pistas la dirig an en muchas direcciones, algunas que no quer a aceptar, porque cuando la cabeza y el coraz n se encontraban en combate, la decisi n siempre pod a ser la incorrecta.
El asesino pod a ser cualquiera, incluso la persona en la que m s confiabas, a la que entregaste tu coraz n o con la que ibas a dormir todos los d as a la cama.