Jorge no es un chico normal, un adolescente de quince años como el resto. Jorge tiene algo especial, algo que le caracteriza, y que no es precisamente ser hijo de un padre alcohólico y una madre depresiva, aunque sí que pudiera tener algo que ver. Lo que de verdad hace a Jorge diferente, lo que le hace ser quien es realmente, son las experiencias que tiene cuando se va a la cama. La mayoría de las noches de Jorge no son como las de cualquier otro chico de su edad. Son noches aterradoras, de presencias inquietantes, de sombras acechadoras, pesadilla tras pesadilla... Jorge no descansa cuando se va a la cama, más bien sufre, agoniza, se desespera... Y sobretodo, no entiende nada.
Pero esa horrible situación que no le permite llevar una vida normal, cambiará el día en que conoce a Lupe, una chica mejicana de su misma edad, una nueva compañera de clase con la que consigue entablar una extraña relación. Aunque Lupe sólo será el canal a través del cual le llegará a Jorge esa ayuda que andaba pidiendo a gritos desde hacía tanto tiempo, porque en realidad será Rosa, la madre de Lupe, la que verá en Jorge lo que nadie había sido capaz de ver hasta entonces.
Rosa lleva sólo unos meses en España, ha tenido que emigrar con su hija desde su país, Méjico, por razones económicas y sociales, y ahora intenta ganarse la vida haciendo lo que puede, limpiando casas, cocinando, cuidando personas mayores, etc. Aunque lo que de verdad se le da bien es otra cosa bien distinta.
Rosa proviene de una estirpe de chamanas mejicanas muy antigua. Ella es la heredera de unos dones muy especiales, unas capacidades que muchos llamarían mágicas y que datan de tiempos muy remotos, perdidos en la historia. En otros tiempos, Rosa hubiera sido una persona respetada y muy venerada en su tierra, pero esos tiempos pasaron, y ahora, en el presente, para una persona así no es fácil salir adelante en una sociedad machista llena de prejuicios y demasiado ignorante.
En cuanto la madre de Lupe conoce a Jorge y reconoce su increíble potencial, tras verlo tan desesperado y cargando con un sufrimiento innecesario e incomprensible para él, no puede evitar intentar ayudarlo. Sabe que, con sus conocimientos ancestrales, puede hacer que el chico se libere de tan pesada carga.
No será tarea sencilla, sobretodo porque tampoco cuenta con la colaboración de su hija, que piensa que la madre no está muy bien de la cabeza y que mejor no hacerle mucho caso, pero Rosa es una mujer sabia y paciente, y sabrá llegar al corazón del chico poco a poco, usando sus poderes chamánicos incluso a través de los sueños cuando la situación así lo requiere.
Y así será cómo Jorge, al cabo del tiempo, pasará de ser un chico atormentado y con un futuro poco esperanzador, a convertirse en un hombre libre y fuerte como un jaguar.