Antes de la paz... hubo una grieta.
Mucho antes de que la Ciudad de Cenizas ardiera.
Antes de que zombis y vampiros corrieran por sus calles.
Antes de que orcos y trols tocaran sus trompetas frente al Castillo.
Antes incluso de que el Rey Lagarto caminara entre las sombras del bosque hacia la Pir mide Sagrada.
Hubo un susurro.
En alg n punto olvidado entre el tiempo y el espacio, donde los portales laten como heridas abiertas en la realidad, una presencia observaba. No ten a forma fija. No ten a rostro. Solo odio.
La Sombra.
Recordaba la derrota. Recordaba el momento exacto en que Nadie y el Doctor la vencieron a os atr s, sell ndola entre pliegues temporales. Recordaba la humillaci n. El destierro. El silencio.
Pero el silencio no la destruy .
La aliment .
Entre corrientes temporales rotas y fragmentos de futuros posibles, la Sombra aprendi a esperar. Aprendi que no siempre se vence con fuerza... sino con caos.
Un peque o portal.
Una infiltraci n silenciosa.
Un robo preciso.
Nada m s era necesario.
Porque el mundo de los h roes no necesitaba una invasi n masiva para caer. Solo necesitaba miedo. Desconfianza. Infecci n.
Y as , cuando los a os pasaron y el Escuadr n de Exploraci n baj la guardia, cuando la paz parec a estable y los corazones se relajaron por primera vez en mucho tiempo...
La grieta se abri .
Un leve temblor en la Isla del Castillo.
Una vibraci n en la Torre de Vigilancia de Fuego.
Un susurro en el s tano del laboratorio.
Nadie lo oy .
Nadie lo vio.
Pero el destino ya hab a comenzado a moverse.
Y lo que parec a una simple noche tranquila... estaba a punto de convertirse en el inicio de una cadena de acontecimientos que pondr a a prueba la lealtad, la fuerza y el coraz n de todos.
Porque cuando los portales se abren...
El mundo nunca vuelve a ser el mismo.