Este cuento naci de mi propia experiencia. Crec en Cuba, entre mercados vac os, juguetes escasos y muchas carencias. Hoy vivo en un pa s lleno de oportunidades.
No escrib estas p ginas para sembrar tristeza ni resentimiento. Tampoco para comparar con odio. Mi deseo es que los ni os aprendan a valorar lo que tienen y que los padres ense en a sus hijos la gratitud, sin transmitir rencor en el coraz n.
Se puede so ar, se puede ser ambicioso con bondad, y eso est bien, porque los sue os nos hacen crecer. Pero no debemos olvidar nuestras ra ces, ni convertir las diferencias en odio.
Este libro es, simplemente, un recordatorio: que la felicidad se encuentra en cada rinc n,
que la gratitud abre caminos y que el amor, dondequiera que nazca, nos hace libres.