Lily sabe exactamente lo que hace. Se pone su vestido favorito, se salta la ropa interior... y se atreve a usar la tarjeta de su esposo sin permiso. El motivo? Quiere algo m s que atenci n. Quiere las consecuencias.
Max no necesita levantar la voz. Su autoridad es silenciosa, firme, irresistible. En su hogar, las reglas son claras: cuando Lily desobedece, las nalgadas no se hacen esperar.
Esta historia explora una relaci n donde la disciplina forma parte del deseo. Donde la obediencia se recompensa... y la desobediencia se castiga. Con un enfoque intenso en el spanking consensuado y el placer que nace de la sumisi n, esta lectura va directo al punto.
Ideal para lectores que disfrutan de las din micas de poder, el castigo sensual y el deseo que arde en cada correcci n.
Ella rompe las reglas. l pone los l mites. Ambos lo disfrutan m s de lo que deber an.
Nota: Todos los personajes son adultos y participan de forma consensuada.