Antes de que existiera la agente, hubo una decisi n.
Antes de la misi n, una eliminaci n.
Kiera Novak creci rodeada de silencios, documentos incompletos y verdades que nunca se dijeron en voz alta. Un padre borrado de los registros. Una madre que se apaga lentamente. Y un sistema que sigui operando como si nada hubiera ocurrido.
Con el paso del tiempo, los fragmentos empiezan a encajar. No como recuerdos, sino como pruebas. Se ales claras de que lo ocurrido no fue un error... fue un protocolo.
El archivo que marc el destino de su familia nunca se cerr .
La estructura que lo ejecut sigue activa.
Porque cuando el sistema decide borrar a los suyos, no deja testigos.
Deja or genes.
Y algunas historias no comienzan con una misi n.
Comienzan con una traici n que a n respira.