Cre que aquella gala ben fica ser a solo una excusa para salir del letargo... hasta que vi a Elisa. A os despu s, segu a tan deslumbrante como en la universidad. No sab amos que el destino nos hab a reservado una noche de disparos, m scaras, persecuciones y mentiras bajo cero, pero, entre el caos y el miedo, redescubrimos lo que el tiempo no hab a borrado. No fui a buscar el amor ni la acci n, pero encontr ambos.