Tal vez llegaste hasta aquí con el corazón cargado. Tal vez llevas días, semanas, o quizás meses, preguntándote por qué las cosas no han cambiado. Por qué sigues esperando. Por qué el cielo parece callado justo cuando más necesitas escuchar algo. Y hay una pregunta que, aunque a veces da miedo pronunciarla en voz alta, habita en lo más profundo del alma. Me habrá olvidado Dios?
Hoy quiero hablarte de eso. No con respuestas vacías ni con frases fáciles que suenan bonitas pero no tocan el corazón. Quiero hablarte como lo que somos, personas que a veces no entienden, que a veces se cansan, que a veces miran al cielo y sienten que el silencio pesa demasiado.
Porque eso no te hace menos creyente. Te hace humano. Y Dios lo sabe.
Ahora respira. Y sigamos juntos.