Este libro nace de una imposibilidad.
La de seguir dejando que algunos relatos se pierdan en el aire despu s de ser dichos.
La de aceptar que ciertas palabras, una vez pronunciadas, no reclamen quedarse.
Durante mucho tiempo estos textos existieron solo como voz.
Aparecieron en Despertar Ineludible sin promesa de permanencia, sin la pretensi n de ser le dos, y quiz por eso encontraron algo que no siempre logra la literatura: atenci n verdadera. Miles de personas los escucharon sin saber muy bien qu buscaban, y aun as se quedaron.
No eran relatos ejemplares ni moralejas encubiertas.
Eran fragmentos de experiencia.
Fisuras.
Intentos honestos de nombrar lo que a menudo se vive en silencio.
Este libro re ne aquellos textos que no pudieron publicarse entonces, pero que, de alg n modo, ya hab an sido compartidos. Al ponerlos ahora por escrito no se los fija: se los ofrece. Cambia el medio, no la intenci n. La voz se retira un paso para que el lector pueda entrar sin intermediarios.
Si estos relatos tienen algo en com n es que no aspiran a despertar a nadie.
Hablan, m s bien, a quienes ya est n despiertos de una forma cansada, discreta, incompleta. A quienes intuyen que la lucidez no siempre trae alivio, pero s una extra a forma de compa a.
Publicarlos es una forma de saldar una cuenta.
No con n meros, sino con presencia.
Con quienes escucharon, con quienes se reconocieron, con quienes nunca escribieron un comentario pero volvieron.
Aqu no hay conclusiones.
Solo literatura como v nculo.
Y el gesto sencillo -cada vez m s raro- de quedarse un poco m s con lo que importa.