"Fumar es malo. Beber tambi n. Insultar es de p simo gusto. Casi como tirar la basura org nica junto a los envases de pl stico en el mismo contenedor. Es necesaria una educaci n p blica (o no p blica) en determinados valores ciudadanos. Pero y si yo quisiera fumar dos cajetillas diarias y beberme en este momento una botella de Ribera del Duero, en la puerta de una Escuela? Un amable polic a local me recordar a que eso no est bien. Que incluso est prohibido. Por qu ? Porque va contra los valores de la convivencia y, si me apuran, contra la infancia. Atenta contra el Bien Com n. Antes, cuando se pod a fumar en los bares, incluso en las salas de espera de los hospitales, en los autobuses, en los aviones anteriores a Ben Laden , hab a conflictos: a alguien le molestaba el humo y pod a pedirte que apagaras el cigarrillo. Si uno se obstinaba, el conflicto pod a llegar a m s, aunque yo nunca lo vi. Era posible. Y entonces interven a la fuerza p blica. (Conste que yo dej de fumar hace muchos a os, a veces me pregunt por qu ).
Uno pod a burlarse, ridiculizar a los poderosos, re rse, eso s , con mucho tiento porque estaba traspasando la tenue frontera que separa la "libertad de" de la "libertad para", (re rse o hacer chistes sobre el Dictador de turno puede interpretarse como un deseo de cambio de r gimen). El Estado "democr tico" tiende a judicializar los conflictos que surgen naturalmente, en la sociedad civil, definiendo un Bien superior: puesto que est demostrado cient ficamente que el tabaco es malo para la salud, algo que no niego, como lo es el vino, hay que legislar en un sentido restrictivo, que salvaguarde en primer lugar los derechos de quienes quieren proteger su salud de ambos. Es m s: puesto que los fumadores y los buenos bebedores tambi n son ciudadanos con derecho a la educaci n y a la salud, sus cuerpos deben ser protegidos de ambas substancias, siquiera sea por el gasto sanitario, que pagamos todos."