Pas la mano por el informe del caso que estaba revisando, intentando centrarme, pero mi mente segu a volviendo a la nota del capit n. Solt un juramento. Las investigaciones ya eran lo bastante complicadas como para tener que afrontarlas llevando todo el rato a alguien de la mano. No me qued otra m s que resignarme. Las rdenes eran rdenes y, si quer an que formara a la tal Yola, no me iba a quedar otro remedio por mucho que me empe ara en intentar librarme de ello.
Poco despu s, escuch unos pasos firmes acerc ndose a mi oficina. Alc la vista justo en el momento en que entr . S que es un t pico, pero la mujer que entr me cort la respiraci n.