Fue m s que ondas de choque lo que recorri el centro de Jersey City en los a os sesenta y principios de los setenta, la era de Vietnam. Cuarenta o m s personas conocidas sucumbieron al alcohol y las drogas. Nadie parec a dar consejos, solo "haz lo que digo". Sin abrazos, sin amor, solo sobrevivir. Padres que hablaban m s consigo mismos que con nosotros. Miedo, desesperaci n e inseguridades en mi mente. Nunca tuve pensamientos sobre mi futuro, solo para descubrir a os despu s c mo cambiar an las cosas... Colombia, Sudam rica, a principios de los noventa. Fui presentado a Os, quien cambi mucho de Colombia, y la recompensa por las haza as que logr fueron las mujeres m s hermosas del mundo. Os era un hombre despiadado, sin rodeos, y en una misi n para eliminar a los se ores de la droga. "Aqu no aprender s compasi n, ni piedad, poco amor", me dijeron, pero mi mayor error fue enamorarme de la hija de un hombre de confianza de Escobar a quien llamaban El. La mesa siempre estaba llena de perfiles de mujeres hermosas. Pas por cientos, a veces tres al d a, hasta que ella apareci . Esta no es una historia de amor. Esta es la cruda verdad desde las calles hasta las "moto girls" asesinas...