Hab a soportado lo mejor posible los mil peque os agravios de Fortunato; pero cuando se atrevi a llegar hasta el ultraje, jur que hab a de vengarme. Vosotros, que tan bien conoc is mi temperamento, no supondr is que pronunci la m s ligera amenaza. Alg n d a me vengar a; esto era definitivo; pero la misma decisi n que abrigaba, exclu a toda idea de correr el menor riesgo. No solamente era necesario castigar, sino castigar con impunidad. No se repara un agravio cuando la reparaci n se vuelve en contra del justiciero; ni tampoco se repara cuando no se hace sentir al ofensor de qu parte proviene el castigo. Es necesario tener presente que jam s hab a dado a Fortunato, ni por medio de palabras ni de acciones, ocasi n de sospechar de mi buena voluntad. Continu sonri ndole siempre, como era mi deseo, y l no se apercibi de que ahora sonre a yo al pensamiento de su inmolaci n. Fortunato ten a un punto d bil, aunque en otras cosas era hombre que inspiraba respeto y aun temor. Preci base de ser gran conocedor de vinos. Muy pocos italianos tienen el verdadero esp ritu de aficionados. La mayor parte regula su entusiasmo seg n el momento y la oportunidad, para estafar a los millonarios ingleses y austriacos. En materia de pinturas y de joyas, Fortunato era tan charlat n como sus compatriotas; pero trat ndose de vinos antiguos era sincero. A este respecto yo val a tanto como l materialmente: era h bil conocedor de las vendimias italianas, y compraba grandes cantidades siempre que me era posible.
ThriftBooks sells millions of used books at the lowest everyday prices. We personally assess every book's quality and offer rare, out-of-print treasures. We deliver the joy of reading in recyclable packaging with free standard shipping on US orders over $20. ThriftBooks.com. Read more. Spend less.