El libro Cristo Pastor, Madre de Hierro es una colecci n de poemas que tienen como eje la forma en la que yo, y tal vez muchos otros, aprendimos la doctrina cat lica, cristiana. Casi siempre de forma impersonal, ruda, y en ocasiones de forma conmovedora.
Durante la ni ez, la religi n, la doctrina cat lica, era un escal n para llegar al Reino de Dios, pero tambi n era un camino m tico, fant stico, fuente inconmensurable de poder y castigo. En el lado opuesto estaba el infierno, un lugar acechante, que se aparec a en cualquier esquina, y que, sorprendentemente, en ocasiones viv a dentro de uno.
Mi madre lo ve a todo, lo sab a todo, lo pod a todo, era un poder de este y otros mundos, una autoridad omnisciente que, si me sorprend a en falta, me somet a y me apabullaba en cuesti n de segundos. Ella era un vig a, el ojo de Dios, la persona m s interesada en que yo no sufriera da os, as que hac a cuanto pod a para obligarme a aprender reglas, no s lo sociales, sino sobre todo morales, aunque tuviera que utilizar frases edificantes, par bolas, cuentos, y leyendas urbanas.