El protagonista, tras a os de ser perseguido por los conmutadores (manifestaciones de sus propios miedos y traumas), descubre la verdad: nunca existieron. Eran fragmentos de su psique, creados para justificar su capacidad de viajar en el tiempo, heredada de una cirug a dental en su infancia.
En un acto de aceptaci n, se muerde a s mismo (literal y metaf ricamente), destruyendo las mentiras que lo ataban. Al hacerlo, despierta en su realidad original: Madrid, 2025. Ya no tiene colmillos de tiempo, pero conserva un peluche de panda (s mbolo del Guardi n que siempre estuvo dentro de l) y un reloj sin manecillas, se al de que el tiempo ahora es libre y l tambi n.
"Al final, el nico viaje que importaba era el de vuelta a casa."
En esencia: Una historia sobre aceptar el pasado, dejar de huir de uno mismo y abrazar la vida presente, por ordinaria que parezca.