El libro comienza y se sostiene sobre la arquitectura de la identidad. La mayor a de los fracasos espirituales ocurren porque los cristianos intentan vivir la vida de Jes s sin tener la seguridad de Jes s. Operan desde una mentalidad de orfandad, tratando de ganarse el amor del Padre mediante su desempe o.
La ense anza central aqu es que la santidad no es el requisito para ser aceptado, sino el fruto de haber sido aceptado. Bas ndose en 2 Corintios 5:17, el libro argumenta que al nacer de nuevo, ocurre un cambio ontol gico (de naturaleza). El creyente ya no es un "pecador luchando por ser santo", sino un "santo luchando contra el pecado que mora en su carne". Este cambio de paradigma es vital: un pr ncipe puede revolcarse en el lodo, pero eso no lo convierte en cerdo; sigue siendo un pr ncipe sucio. Cuando el creyente entiende su realeza y su nueva naturaleza, el pecado deja de ser "natural" y se vuelve repulsivo. La lucha contra el pecado deja de ser una batalla por la salvaci n y se convierte en una batalla por la coherencia: vivir de acuerdo a lo que ya somos.