Imagina Cari o, cu nto te odio, combinado con Crazy Rich Asians, solo que l es un magnate hotelero gru n, ella es una organizadora de bodas supereficiente que no lo aguanta, y un esc ndalo viral convierte su enemistad en un compromiso falso en el que saltan unas chispas que, desde luego, no son fingidas.
Supe una cosa desde el mismo momento en que conoc a Drew Ashford: preferir a lamer la barra en el metro que volver a encontr rmelo. S , est buen simo, en plan villano macizo de pel cula. Es una pena que tambi n sea insoportable, arrogante y, lo que es peor, odie a los perros.
Nada de eso ser a mi problema, si no fuera tambi n el propietario del hotel donde se va a celebrar la boda m s importante de mi carrera. Organizar la boda de una pareja superfamosa de la telerrealidad me resolver a la vida. Lo nico que necesito es que todo vaya de perlas: sin esc ndalos, ni dramas, ni Drew.
Pero cuando un v deo muy comprometedor que lo muestra con la novia se vuelve viral, Drew decide implicarme a m en sus problemas y anuncia a los millones de fans obsesionados con la pareja que estamos comprometidos
Os voy a destripar la historia: no lo estamos.
Pero ahora, para proteger la boda y nuestras propias reputaciones, Drew me convence de que le siga el juego. El anillo y la historia son de mentira, pero la qu mica...
Por desgracia, esa es muy real.
Y en alg n momento entre las sonrisas forzadas y unos besos tan irritantes como irresistibles, empiezo a preguntarme si, tal vez, resulta que le odio algo menos de lo que deber a.