Tu mente dice: "S , quiero abrirme", pero tu cuerpo emocional sigue cerrado. Hay una brecha entre lo que racionalmente deseas y lo que emocionalmente est s preparada para recibir. Tal vez has pasado por heridas que a n no han sanado por completo, o quiz s el miedo al cambio y a lo desconocido te mantiene atrapada en una zona de seguridad, aunque esa zona no te haga feliz. Esta desconexi n entre lo que sientes y lo que deseas es lo que impide que experimentes el amor y la paz de manera plena.
El v nculo real comienza con el amor propio, con una autoestima sana. Desde la infancia, las heridas emocionales van marcando la manera en que nos relacionamos en el futuro. Estas experiencias de dolor, abandono o traici n pueden dejarnos cicatrices invisibles que impactan nuestra capacidad de confiar y abrirnos a relaciones saludables. Muchas personas terminan atrapadas en relaciones de dependencia afectiva, donde el amor se mezcla con el sufrimiento, o se encuentran involucradas con parejas comprometidas que no pueden ofrecerles lo que realmente merecen.