" l mostraba su mano tras las puertas del barrio y las vecinas le pon an en ella un bu uelo de bondad sabia en xidos dulces y no en quitar la pena como el transparente alcaloide del padre. Quiz s lleg a pensar que andar por ah calzado, que jugar en el patio, que apoyar la cabeza y dormirse frente al televisor eran buenas andanzas para un ni o. Nunca alcanz a decirnos lo que ocurri tan pronto, tan de repente armado, hasta llegar al hombre desde la pena. Sin apreciarse, endureci ndose en lo tortuoso, cantaba:
No quiero az car en el caf ,Related Subjects
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