Los intereses de Ann siempre han sido la m sica y el arte. Pero cuando su gato, Chibi, se ahog en la piscina, Ann sinti la necesidad de escribir este libro. Chibi no pudo salir porque no ten a garras.
Si un gato no tiene un ser humano amable que le proporcione comida, necesita sus garras para poder buscar su propio alimento. Si es atacado, no puede trepar a un rbol ni defenderse sin sus garras. Desungular a un gato es un procedimiento doloroso y sigue caus ndole dolor mucho despu s de la cirug a.
Ann espera que los ni os que lean sobre Chibi comprendan lo importante que es que los gatos conserven sus garras. En Nueva York, est prohibido por ley desungular a un gato. Tal vez esa ley se extienda a todos los Estados Unidos.