Jade vive al margen de la vida. Sobrevive cada noche con una sonrisa rota y el pulso alterado por besos sin alma. Carga con un pasado que quema y con una belleza tan triste, que duele mirarla... Nunca crey en los finales felices, ni en los hombres buenos, hasta que conoci a Erick.
l no buscaba encontrarla. Silencioso, reservado, con la mirada llena de inviernos, Erick parec a inmune al caos de Jade.
A veces, solo quedan las cenizas.
A veces, el girasol se inclina demasiado hacia quien no sabe dar calor... porque no todas las flores nacen para ver el sol.