Alguna vez se ha preguntado si su deseo de ayudar a los dem s realmente los est ayudando, o si, por el contrario, les est haciendo da o? *Cada Ni o Cuenta* explora c mo incluso las acciones bien intencionadas pueden tener consecuencias negativas si los propios interesados no participan en el proceso de toma de decisiones.
Proctor comenz su trayectoria como misionera m dica, llegando a Honduras -uno de los pa ses m s pobres del hemisferio occidental- con la actitud de una hero na al rescate. Ella y su equipo se dirig an a zonas rurales para brindar atenci n m dica a la poblaci n local, la quisiera esta o no. En el transcurso de ese viaje, conoci a los cuarenta ni os del orfanato COPPROME. Fue entonces cuando comprendi que, para ayudar al pueblo hondure o, deb a empezar por educar a este grupo de ni os; una educaci n que, a su vez, les dar a la fortaleza necesaria para tomar las riendas de sus propias vidas una vez alcanzada la edad adulta.
El viaje de la autora -que la llev de la caridad a la filantrop a- incluy la fundaci n de una organizaci n sin fines de lucro, seguida de un proceso de acercamiento y contrataci n de personal local, con el fin de empoderar a estas personas para que fueran ellas mismas quienes rompieran el ciclo de la pobreza entre otros miembros de la comunidad que m s lo necesitaban. Al se alar la diferencia fundamental entre la caridad y la filantrop a, y al compartir sus veinte a os de experiencia -repletos de numerosos ejemplos personales-, la m dica y fil ntropa Debbie Proctor demuestra c mo cualquier persona puede desarrollar proyectos sostenibles y marcar una verdadera diferencia en la vida de aquellos a quienes deseamos ayudar.